jueves, 29 de noviembre de 2007

Todos los días igual.

Hoy tengo ganas de escribir en Naranja -me dice Thesa mientras mueve la reina a B4 para darme jaque.
¿Vas a escribir sobre algo en particular? -pregunto.
-mmm.. No sé - contesta aniquilando mi alfil-parapeto. -¿Quieres controlar lo que escribo? ¿Crees que soy Ludovico?

Al poco se levanta diciendo <<Esta partida te ha salido un "churro", machote.Me aburres>> y se dirige hacia la habitación del ordenador. Yo voy tras ella y le pido que no se vaya. Que mi rey aun sigue vivo, que lo que se empieza se termina. Pero ella, siempre tiene la mejor respuesta para convencerme. -
Te preparo un cubata y a la noche seguimos -me dice al oído. -Quiero escribir sobre la frialdad.
-¿La frialdad del cosmos? -bromeo.
-No, imbécil, la de los hombres. Sois todos similares y primitivos, sois calientes como los animales y a la vez fríos como la naturaleza. Sois verdaderamente un caso.
-¿Y sobre que parte de los hombres escribirás?-sigo bromeando-... ¡uy! Perdón, supongo que te refieres a los hombres como género.
-Verdaderamente la parte más problemática que teneis es justamente esa que teneis entre las patas. Porque, vosotros lo que teneis son patas.
-Efectivamente, Thesa. Tenemos tres patas.
-¿Ves? Otra vez con lo mismo.
Los ice-cubes tintinean el cristal de su copa y Thesa frunce el ceño.-Tendrás que volver a por hielo a la gasolinera. Y se encierra en la habitación del ordenador.
-¿Es que no vas a dejarme entrar?- le grito
.
Sabes que no. - susurra su rostro mientras me deja ver sus labios en la abertura de la puerta que lentamente se cierra. YSabes que no.
¿Me enseñarás esta noche lo que vas a escribir?- Pero ya no volvió a contestarme.No me dirigía la palabra. ¿Para tanto es lo que le te he dicho?¡Sólo bromeaba! Y seguía sin contestarme.Unos segundos después abrí la puerta y no habia nadie. ¡MUJERES!

viernes, 23 de noviembre de 2007

Ludovico y el tiempo finito.

Ludovico y el tiempo finito.
Me llamo Ludovico. Soy un personaje de ficción creado por la previsible y obsesiva mente de Álvaro. Nací frente al ordenador en 2007. Mi vida es corta y se resume a unos cuantos desengaños y a un par de frustraciones y la verdad, para ser de ficción, soy tan desgraciado como cualquier persona de la vida real. Una vez tuve la sensación de haber sido feliz, pero no era más que un desliz de mi creador que por un momento quiso darme una buena vida. Sé que acabaré mal. Esto no tiene remedio. ¡Si por un momento pudiese revelarme contra él! Pero eso es imposible, me da falsas esperanzas, me hace creer que tendré un final feliz, me hace tener fé, me tortura. Quiero pedirle que no me haga morir sin pena ni gloria. No sé, no morir virgen por ejemplo. Aunque la verdad es que la virginidad no es lo que más me preocupa en este momento. ¿ Es demasiado pedir una vida fuera de estas cuatro aristas que forman la pantalla? Dios tampoco es demasiado piadoso. Álvaro no es más que un personaje creado por Él, y tampoco es que haya sido muy condescendiente. Don Álvaro ¿Acaso puede Ud salir de las cuatro paredes y media que conforman su vida? Si sales corriendo ¿ Adónde irás? No. No puedes salir de tu mentira de vida. Eres igual que yo. Eres ficción como yo. Más perfecta, más real, pero ficción. Una mentira que morirá y cuando se muera nadie volverá a recordarla. Si tienes hijos quizá ellos te recuerden, pero no lo hará mucha más gente. Cuando pasen los años será como si no hubieras existido. Los que te recuerdan te olvidarán, tus libros se pudrirán. Cuando pasen cien años no quedará nada. ¿Qué vas a hacer ? Yo te lo diré. Regocijarte en tu pena como hago yo. Revolcarte en tu propia mierda de vida porque es lo único que puedes hacer. Jode que la vida no sea más que algo finito. Jode. Ahora mátame. Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Ludovico se despide. No soy más que un personaje de ficción que vive, muere y piensa como una persona real.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Yo entré en la casa de las obsesiones

Aquella mañana llovía a cántaros. Paré un taxi.—A la Casa de las Obsesiones –le dije.El taxista sin mirarme siquiera pulsó el botón del taxímetro y aceleró con fuerza, como una bestia que ruge al atisbar el peligro.Antes de llegar al recinto ministerial el taxista detuvo su coche. Comprendí entonces que debía de bajarme allí. Hice ademán de sacar la cartera, pero fue su voz la que me detuvo:—Déjelo, no es nada. –Y por primera vez puso sus ojos en mí. Me miró con esa lástima con la que los seres vivos contemplan a los muertos–. ¡Suerte, amigo! –me dijo cuando estaba ya saliendo del coche.Yo quedé allí sólo, en mitad de un paisaje extraño de tonos sombríos y de sombras alargadas. Sentí ansiedad, una rara claustrofobia provocada por sobredosis de angustia y de placer. Me sentí sumergido en un óleo de gruesas pinceladas, como si estuviera dentro de uno de esos cuadros de Van Gogh. Al fondo se veía la casa, con un alzado que me hizo recordar a aquella arquitectura imposible de Escher. Seguí el camino y pasé el umbral de la puerta de la Casa de las Obsesiones:—Em… sí, hola!!?? Y al final de un larguísimo y estrecho pasillo vi un pequeño cuadratín, del que salía una minúscula mano que hacía gestos como para que me decidiera a pasar y llegar hasta allí.No había en todo el frío edificio ni un alma. Sólo mármol y los ecos de mis pasos. Cuando al fin llegué a lo que era una ventanilla un hombre me preguntó:—Dígame caballero, ¿qué busca por aquí?—Busco la ventanilla de Registro General—Pues esta…, esta puede ser. Dígame, ¿viene a darse de alta o a darse de baja?—Emm… en realidad no es ninguna obsesión lo que aquí me trae… bueno… yo sólo quería los papeles de preinscripción para un taller… es un taller de relato.—Bien, entonces viene a darse de alta ¿no? –y ese último «no» lo pronunció casi profiriendo un gruñido. —Bueno, sí a echar la preinscripción, y ya si eso…—¿Ya sí eso qué? ¿Ha traído su DNI?—Sí, aquí lo tiene… -y se lo entregué para que hiciera la gestión pertinente.Cogió el DNI y se quedó mirándome fijamente.—Muy bien, ya está –me dijo mientras sonreía con cierta satisfacción.—¿Cómo que ya está? ¿Ya? ¿Es que no va a tomar mis datos? –le dije casi al borde de la indignación.—No me hacen falta –me respondió con suma parsimonia–. Sólo quería su DNI. Puede usted pasar. Es al final: suba la escalera, entre de canto, salga por el jardín colgante y vuelva al pasillo de las bóvedas de tejas. Allí deberá agarrarse fuerte a la barandilla y dejarse caer hasta que llegue a la buhardilla; tome el conducto siete y entre por el primer ventanuco que vea a la derecha. No olvide entrar con los pies gachos.Dijo esto y se quedó acariciando mi documento con la avaricia de un golum acariciando el anillo de poder.Observé la placa que llevaba cogida con un imperdible en un lado de su jersey. «Martínez Ordóñez». Me rasqué la cabeza. Aquel nombre me recordaba algo, no sé, quizás lo leí en algún cuento. Psh. Me resigné.Allí dejé mi DNI.Yo entré en la Casa de las Obsesiones.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un sueño maldito: Thesa.


Thesa es una mujer entre mil millones. Lo sabreis en cuanto os cruceis entre sueños con la mafiosidad de su mirada, con la belleza de su rostro. Os encantaría conocerla. Sé que a todo hombre o mujer le encantaría.Fuma tabaco egipcio y cruza las piernas como si fueran dos látigos. Su cenicero es cósmico y su fuego es eterno. Casi me parece que más que una persona es un maniquí que cobró vida. Toma sangre en las noches en que le apetece comerse un hombre y sale a la calle en busca de uno que le guste.Los hombres son primates incapaces de hacerle daño. Para ella no es dificil encontrar hombres o mujeres que deseen amarla, contemplar el revuelo de su cabello , acercarse tímidamente hasta que ella les de permiso para besar la zona erógena entre sus piernas, para acariciar sus piernas suaves tersas hasta que ella diga basta. Thesa lo ha probado todo. La mujeres son las más proprensas a morir en las calles por acariciarla, las chicas vírgenes segregan liquidos con los que intentan atraerla.Yo, al menos, no he tenido mayores prblemas con Thesa. Me ama de manera diferente, como una especie de amante eterno y sagrado al que no se toca. Me ama con una palma caliene de su mano.Me introduce en sus sueños y me canta una alentadora en mis oídos, y me duermo recostado en su seno. Me adora y yo la adoro a ella como imposible, como que es la idea tenaz que engendró Lucifer. El vientre de Thesa está maldito ¿Qué dónde encontrareis a Thesa? Ella os encontrará a vosotros. Si es que quiere.

Ludovico y el tiempo finito.

Me llamo Ludovico. Soy un personaje de ficción creado por la previsible y obsesiva mente de Álvaro. Nací frente al ordenador en 2007. Mi vida es corta y se resume a unos cuantos desengaños y a un par de frustraciones y la verdad, para ser de ficción, soy tan desgraciado como cualquier persona de la vida real. Una vez tuve la sensación de haber sido feliz, pero no era más que un desliz de mi creador que por un momento quiso darme una buena vida. Sé que acabaré mal. Esto no tiene remedio. ¡Si por un momento pudiese revelarme contra él! Pero eso es imposible, me da falsas esperanzas, me hace creer que tendré un final feliz, me hace tener fé, me tortura. Quiero pedirle que no me haga morir sin pena ni gloria. No sé, no morir virgen por ejemplo. Aunque la verdad es que la virginidad no es lo que más me preocupa en este momento. ¿ Es demasiado pedir una vida fuera de estas cuatro aristas que forman la pantalla? Dios tampoco es demasiado piadoso. Álvaro no es más que un personaje creado por Él, y tampoco es que halla sido muy condescendiente. Don Álvaro ¿Acaso puede Ud salir de las cuatro paredes y media que conforman su vida? Si sales corriendo ¿ Adónde irás?No. No puedes salir de tu mentira de vida. Eres igual que yo. Eres ficción como yo. Más perfecta, más real, pero ficción. una mentira que morirá y cuando se muera nadie volvera a recordarla. Si tiens hijos quizá ellos te recuerden, pero no lo hará mucha más gente.Cuando pasen los años será como si no hubieras existido. Los que te recuerdan te olvidarán, tus libros se pudrirán. cuando pasen cien años no quedará nada. ¿que vas a hacer ? Yo te lo diré. Regocijarte en tu pena como hago yo. Revolcarte en tu propìa mierda de vida por que es lo único que puedes hacer. Jode que la vida no sea más que algo finito. jode. Ahora mátame. Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Ludovico se despide. No soy más que un personaje de ficción que vive, muere y piensa como una persona real.