miércoles, 21 de noviembre de 2007

Yo entré en la casa de las obsesiones

Aquella mañana llovía a cántaros. Paré un taxi.—A la Casa de las Obsesiones –le dije.El taxista sin mirarme siquiera pulsó el botón del taxímetro y aceleró con fuerza, como una bestia que ruge al atisbar el peligro.Antes de llegar al recinto ministerial el taxista detuvo su coche. Comprendí entonces que debía de bajarme allí. Hice ademán de sacar la cartera, pero fue su voz la que me detuvo:—Déjelo, no es nada. –Y por primera vez puso sus ojos en mí. Me miró con esa lástima con la que los seres vivos contemplan a los muertos–. ¡Suerte, amigo! –me dijo cuando estaba ya saliendo del coche.Yo quedé allí sólo, en mitad de un paisaje extraño de tonos sombríos y de sombras alargadas. Sentí ansiedad, una rara claustrofobia provocada por sobredosis de angustia y de placer. Me sentí sumergido en un óleo de gruesas pinceladas, como si estuviera dentro de uno de esos cuadros de Van Gogh. Al fondo se veía la casa, con un alzado que me hizo recordar a aquella arquitectura imposible de Escher. Seguí el camino y pasé el umbral de la puerta de la Casa de las Obsesiones:—Em… sí, hola!!?? Y al final de un larguísimo y estrecho pasillo vi un pequeño cuadratín, del que salía una minúscula mano que hacía gestos como para que me decidiera a pasar y llegar hasta allí.No había en todo el frío edificio ni un alma. Sólo mármol y los ecos de mis pasos. Cuando al fin llegué a lo que era una ventanilla un hombre me preguntó:—Dígame caballero, ¿qué busca por aquí?—Busco la ventanilla de Registro General—Pues esta…, esta puede ser. Dígame, ¿viene a darse de alta o a darse de baja?—Emm… en realidad no es ninguna obsesión lo que aquí me trae… bueno… yo sólo quería los papeles de preinscripción para un taller… es un taller de relato.—Bien, entonces viene a darse de alta ¿no? –y ese último «no» lo pronunció casi profiriendo un gruñido. —Bueno, sí a echar la preinscripción, y ya si eso…—¿Ya sí eso qué? ¿Ha traído su DNI?—Sí, aquí lo tiene… -y se lo entregué para que hiciera la gestión pertinente.Cogió el DNI y se quedó mirándome fijamente.—Muy bien, ya está –me dijo mientras sonreía con cierta satisfacción.—¿Cómo que ya está? ¿Ya? ¿Es que no va a tomar mis datos? –le dije casi al borde de la indignación.—No me hacen falta –me respondió con suma parsimonia–. Sólo quería su DNI. Puede usted pasar. Es al final: suba la escalera, entre de canto, salga por el jardín colgante y vuelva al pasillo de las bóvedas de tejas. Allí deberá agarrarse fuerte a la barandilla y dejarse caer hasta que llegue a la buhardilla; tome el conducto siete y entre por el primer ventanuco que vea a la derecha. No olvide entrar con los pies gachos.Dijo esto y se quedó acariciando mi documento con la avaricia de un golum acariciando el anillo de poder.Observé la placa que llevaba cogida con un imperdible en un lado de su jersey. «Martínez Ordóñez». Me rasqué la cabeza. Aquel nombre me recordaba algo, no sé, quizás lo leí en algún cuento. Psh. Me resigné.Allí dejé mi DNI.Yo entré en la Casa de las Obsesiones.

11 comentarios:

Don Álvaro. dijo...

Se merecía una entrada

Anónimo dijo...

Está muy bien, me ha molado. Quizá me ha faltado una sorpresa mayor, pero me gusta, sobre todo ese final que sin más remedio debía darle título al cuentecico. Guay. VanNa Lulu dijo.

Don Álvaro. dijo...

Es de Pete.

Dentro de 5 días recibireis instrucciones

Anónimo dijo...

Hola,

el otro día me ocurrió una anécdota curiosa al parar un taxi. En la anécdota entran en juego palabras como "radio", "perro", "guerrilla", "selva", "huevón" o "padre". Cuando os vea la cuento porque fue real, quizás real y mágica a la vez porque Macondo está mucho más cerca de lo que nos creemos.

Como fuente de inspiración y si cae en buenas manos, puede tener mucha "angustia existencial" para exprimir.

Me ha gustado mucho el relato Peter :-)

Juan A.

Anónimo dijo...

quizas la casa de las obseciones es un lugar para descanzar ? quizas no es real ? solo existe en tu imaginacion ? Si ami tambien me dice algo ese nombre quizas era el tipo que seguia a otro tipo igual que el

Pedro Gozalbes dijo...

Queremos saber qué pasó en el taxi.

Cuando hay reunión?

don Álvaro dijo...

el viernes en el encuentro poético SURCOS, en la Carbonería.

Manolo dijo...

meapunto!
don alvaro, señor del saco, doc A., Vanna Lulu, Thesa, demás duendes y ninfas que vayan apareciendo, incluso Perugorría,
saludos.
uno que está empezando a andar.

Pedro Gozalbes dijo...

Pues sea, a ver si hablamos con don José Enrique.

Anónimo dijo...

Yo no fui a eso!! Se hizo?? Fue realidad o se quedó dormido en vuestras locas, locas, locas propuestas?? Otra vez!! Este finde me quedo!! Más propuestas!!

Pedro Gozalbes dijo...

bueno, brevemente, -como a mí me gusta- El viernes a las 19 h en Coria, en el centro cultural LA vIlla los de Surcos hacen un recital en homenaje a la G'27. Tienen digamos un programa de mano con los poemas que pretenden recitar, porque de fondo tienen una historia de un montaje audiovisual, que yo qué sé. De modo que he hablado con José Enrique uno de los que organiza... que el que quiera ir a asomarse que se asome y el que además se sienta inspirado puede pedir la vez y le dan un poema de uno de los grandes y lo puede recitar, incluso con su voz y sin afectación.
Bien, la historia es que el viernes nos vemos, sea lo que sea. Yo paso por Plaza de Armas a las 18.10 con el coche, lo digo por si alguien se quiere subir allí conmigo, luego, la idea es tomarnos allí un algo y volver pa Sevilla a una hora respetable, pues pa perderle respeto a la noche lo hacemos mejor en Sevilla que tiene mayor encanto.
Confírmen asitencia