lunes, 26 de mayo de 2008

Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga.






Decálogo del perfecto cuentista Horacio Quiroga

I
Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia

IVTen fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

VNo empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VISi quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VIINo adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIIIToma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IXNo escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino

XNo pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

FIN
Puente de U-ban, de un km en madera de teca. Amaratura (Birmania)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esperaba este momento con muchas ganas, Perugorría... ya era hora de que proclamaras tu autonomía y abandonaras la mano de tu papá.
Hasta ahora me habías parecido además de energúmeno insolente un niño de papá... eso sí algo bocazas, pero sinceramente no esperaba que te enmanciparas tan rápidamente y de esta manera. Me has sorprendido. Espero que este nuevo blog sea capaz de mantener tu dignidad y tu orgullo tan alto como hasta ahora has defendido.Aunque de momento te ocultes en lo que dijo Quiroga...
¿no serás uno de sus vástagos malditos y perdidos?

Salud, Perugorría, te auguro todo lo mejor y todo lo peor.

Uno que estará al acecho.

Anónimo dijo...

Bah, a mí perugomierda me la suda. Es un personajillo tan tonto, tan anodino, tan... tan... Anda ya.

Y esa mierda de entrada nos la conocemos todos ya desde ni se sabe, está más visto el decálogo ese que tus patillas, eres más antiguo que el mear, perugomierda, y además, tu nueva página, tu juguetito, sólo te divierte a ti, que eres bastante aburrido, tanto como un opositor con el que ya no se puede contar para tomar una quicly.

Vete a zurrir mierdas con un látigo, perugomierda.

Nos vemos en el infierno, pringao.

Vanna Lulu dijo.

Anónimo dijo...

La auténtica pregunta no es cuales son las reglas de (léase aquí lo que se quiera: escribir un cuento, resolver un problema, hacer un partitura o hacer el amor), si no la auténtica pregunta es ¿cómo se aprenden esas reglas?

Dame un decálogo y te construyo una máquina que te hace lo que quieras, pero ¿cómo aprendo yo dicho decálogo?

La respuesta la tiene Perugorría, tan sólo hay que saber plantearle la pregunta.

Saludos

Juan A.

P.D: Vanna Lulu, me siguen fascinando tus frases, ¿dónde se pueden comprar? (La que más aquella de que los dioses nos enviadiaban porque ...)

Anónimo dijo...

... y las reglas están hechas para saltarselas, incluso la de ortografía :-P

Juan A.

Pedro Gozalbes dijo...

El látigo ya es lo que le falta

Anónimo dijo...

Po mira, matemático, hablando de frases: me acordaba precisamente hoy de una de Baltasar Gracián. Este muchacho vivió en el Siglo de Oro, Perugomierda, cariño, que esto tú a lo mejor no lo sabes. Ve a Mis favoritos, que es donde tienes la wikipedia, que es esa de la que cortas tantas cositas que pegas aquí, que debe estar entre tus páginas de choteras y gayers dándose, y buscas al tipo este que te digo. Pues bien, a lo que iba, la frase decía que el primer signo de ignorancia es presumir de saber. Por eso no te tenemos ningún respeto, perugomí, ¡porque no nos creemos que sepas una polla!

Ay... Vanna Lulu dijo y declara la guerra.

Anónimo dijo...

Perugorría y Vanna Lulu, son una misma persona? Tengo mis sospechas, los dos insultan de maravilla.
Yo estaba enganchado a la Casa de las Obsesiones, el mejor showblog de los que he visto por la red. Espero que este nuevo no defraude

Un saludo de un aficionado

juan Ignacio Perugorría. dijo...

No manchéis mi tablón de mármol blanco con cucarachas y serpientes salidas de bocas negras.

Manchas vuestras sillas de trabajo. si queréis insultar tomad como muñeco a vuestros jefes. Esos a los que laméis el culo para ir con la cabeza bien alta en bicicleta pensando " hoy sigo manteniendo mi puesto de trabajo"