jueves, 16 de abril de 2009

La Cucaracha

Ayer mientras me afeitaba frente al espejo del baño me acordé de ti. Mientras me rasgaba la piel de la garganta me acordé de tu barba poblada y grasienta y, seguidamente, de tu pelo , oscuro lacio y maloliente , de tu sonrisa que te achina los ojos y ese peinado clásico. No es que te guarde rencor, que te lo guardo, es por tu sutil y disimulada manera con la que me insultas. A veces he tardado días en darme cuenta de que un comentario tuyo días atras llevaba tan perniciosa intención. Me acordé de todo esto para llegar a la conclusión de que siento ante ti algo parecido a la repugnancia, como cuando veo una cucaracha. Creo que soy una persona sociable que genera más amigos que enemigos. Tú, excepcionalmente, formas parte de ese pequeño porcentaje de enemigos. Lo decidí ayer mientras te miraba en el baño. Y lo cierto es que estaba deseando coincidir contigo para demostrártelo. Soy tan pacífico que con mis enemigos no hago más que desterrarlos del sonido de mi voz hasta un desierto imaginario que he creado para ellos. Sin embargo, a ti quizá te trate de mejor manera y te diga a la cara, mirándote a esos ojos redondos y normales que tienes, que siempre me has transmitido irritación y que eso finalmente no es motivo para enfadarme contigo.