miércoles, 14 de octubre de 2009

AGORA

Se puede interpretar como una película histórica, me imagino, o como una apología de la libertad de expresión, supongo, o como una defensa del género femenino ante la opresión machista de la época, que tampoco digo yo que no, tema que sigue de actualidad hoy día, se puede interpretar como una respuesta a todas aquellas preguntas que la religión católica no supo contestar, o como una dicotomía entre Ciencia y Religión o como una mierda de Amenábar. Lo que si es verdad, es que no se puede interpretar como se interpretan las películas españolas por la razón de que esta película carece de tales características. Lo que hace Amenábar no tiene el llamado "cine español" por ningún sitio.

En el 391 d.C. en la ciudad de Alejandría, provincia dependiente de Roma, hay una lucha de un bando de asesinos que predican ante alfombras de fuego, desencadenando una serie de fenómenos de la sociología conocidos como la evolución opresora. La protagonista interpreta el papel de una científica loca y adelantada a su tiempo. La biblioteca de Alejandría de la que siempre se había hablado existe según lo que indica el film. En el fotograma vemos una escena en la que hubo un poco de acción.
Personalmente me pareció aburrida al principio, interesante en su desarrollo y nada inesperado en el desenlace. No obstante, la fotografía, los planos y la ambientación son meticulosos y cuidados, exceptuando las batallas en plena ciudad. Algunos personajes son demasiado planos y otros muy elaborados. Con todo, mucho se le pide a quien mucho talento tiene. Y por favor, señor Amenábar, haga cine español
Saber más

5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me supo a poco, creo que le recortaron casi media hora porque decían que se iba a hacer larga al público. Una pena.

¿Qué tal la explicación de una órbita elíptica con las dos antorchas clavadas en la arena?

Para mi una buena película, que aprovechando el año internacional de la Astronomía cuenta la vida de un personaje histórico y que, como trasfondo, refleja el triunfo del fanatismo y el principio de la Edad Media.

... por dos gallifantes ¿qué paralelismos con la actualidad se podrían establecer? Por ejemplo, "fanatismo igual a incultura", 1,2,3, responda otra vez ....


(Juan A.)

Pedro Gozalbes dijo...

Me perdonen, pero hablaré sin saber, que es cosa que me encanta, a ver de Amenabar la verdad que a día de hoy sólo he visto Tesis, aunque empiezo a dudar que esa película la hiciera él, visto lo visto. Se ve que el tipo se lo tiene que haber pasado pipa haciendo una superproducción de estas, pero sin haberla visto creo que le debe faltar un poco de autenticidad (por ser benévolo). El otro día me chupé el trailer y me asusté, creo que todas las frases que proferían los personajes habían sido ya dichas en otras miles de películas. A veces me acuerdo, Bruno, de esa máquina de hacer novelas, yo creo que en hollywood tienen que tener también esa máquina para hacer guiones, que tiene generados unos cuantos centenares de frases que en el fondo quedan bien en cualquier personaje, en cualquier escena y en cualquier película. De ahí que nos hables de que los personajes son clichés. Esta es la sensacióin que tuve viendo el trailer. Yo creo que Amenabar más que dirigir una peli se ha metido en gestionar una cosa muy tocha, un producto que estoy seguro que hay que tener cojones para meterse en ello, pero que hay que replantearse si de verdad merece la pena. Yo puestos a recomendar: El secreto de tus ojos, peli que con sus faltas y defectos y su Ricardo Darín con el mismo rollo de siempre funciona bastante bien y se resuelve que sales del cine como hay que salir del cine: sin muchas ganas de realida.

juan Ignacio Perugorría. dijo...

Cuánta razón llevas en todo lo que has apuntado. Lo del software que hace pelis parece realidad leído de tus palabras. Lo de Ricardo Darín también.

Vanna Lulu dijo...

¿Alguien pincha en esa peli?

juan Ignacio Perugorría. dijo...

Pues la verdad es que no. La protagonista de la peli se define como una científica embargada por sus ideales de tal manera que el sexo para ella era algo secundario o terciario.Osea, una frígida.