jueves, 17 de diciembre de 2009

Tragedia ilógica en tres actos. PARTE DOS.

Tres días sin aparecer por el hogar. Se marchó de casa al momento. Tomó todo el dinero que había en la cartera. Lo tomó muy rápido. Decia que yo no lo quería, que si no aguanta verme siempre gritar. Que si soy una mujer mala. Que soy malvada, que es imposible que alguien pueda vivir tranquilo a mi lado. Dios mío ayúdame. Me ha dicho que soy igual que mi madre. Que soy insoportable. Que el sabor de mis besos es detestable. Que no hay negro más oscuro que el de mis ojos negros. Que no hay perros ni despojos tan sucios como mi pelo. Se fue corriendo, insultando y corriendo. Como las hienas y los necios. Muy rápido, se fue volando. Se fue como se van los frenos de un malevo, con el dinero de la casa, con el vino y con las pasas. Hace ya tres días que no lo veo. Y ya no tengo ni ganas.

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