lunes, 8 de febrero de 2010

Consideraciones literarias antes de crear la trama.

Sobre la introducción del contexto, los diálogos y los perfiles de los personajes.
En un primer plano, el diálogo y las relaciones entre los personajes se formarán con un contexto y un clima permanentes, es decir, que deben reflejarse homogéneamente en toda la obra de principio a fin, por eso debemos ser cautos. En un segundo plano, se pincela todo ese fondo con las características personales de cada individuo. Aunque previamente debió existir un análisis selectivo, en el que se deciden qué tipo de perfiles psicológicos nos interesan. Así, se logra un ambiente y unos personajes con vida propia. Como es de difícil explicación, intentaré dibujarlo con un ejemplo:

Imaginamos que en toda la obra quiero que haya un clima de competitividad y de amenaza entre los personajes. Obviamente debemos encontrar un espacio, un tiempo o una situación para que los personajes actúen de esta manera: un lugar en el que haya una guerra sería idóneo para hayar el clima de competitividad -al igual que para muchas otras cosas, como miedo terror muerte, etc, -en un grupo de militares, paramilitares o complejos guerreros de un tiempo épico y remoto, en el que no hay mercenarios a sueldo sino guerreros que luchan por salvar un bien común, lo que desembocaría en competitividad, porque luchan por el respeto ante sus iguales, y amenaza, porque en tiempos de guerra la opresión es la primera de las formas.
Todas las relaciones, diálogos, acciones de los personajes y deseos irían subordinados a ese clima. Hablarían con amenazas y miradas desafiantes, tanto si discuten entre ellos como si hacen las paces. Todo ese ambiente infectará las relaciones sociales. Todo ello sería el primer plano.
Una vez conseguido el contexto que deseamos crear , pasamos a la segunda parte, que será pincelar ese contexto con un grado más profundo de concreción: la personalidad, el perfil de cada uno de los actores.
Imaginamos una barricada con 8 guerreros de una edad remota que están esperando al enemigo. Están nerviosos, algunos asustados, otros concentrados y alguno que otro rezando. Pero todos quieren luchar por su pueblo. El caudillo del grupo confía en ellos. Todos son capaces de defender su tierra sin que nadie tenga que empujarlo a ello. Son competitivos y las relaciones entre ellos son de amenazas y de retos, algunos se fanfarronean de otros. El que reza, llamará a Dios para que lo proteja y le ayude a diezmar al enemigo. El que cierra los ojos concentrado, habla con una voz uniforme, sin exaltarse cuando cuenta cómo sacará los ojos de cada enemigo caído. El más nervioso afila su arma porque es incapaz de estarse quieto y permanecer inmóvil.
Esas serían las personalidades de cada uno, es decir, sus reacciones, las pinceladas dentro del contexto antes reflejado.
Pensad en una obra que os guste mucho. Descifrad si esto que os digo ocurre. Pronto desarrollaré la explicación de otro ejemplo.

No hay comentarios: