viernes, 21 de diciembre de 2012

X PREMIO IBEROAMERICANO DE RELATOS CORTES DE CÁDIZ





:X Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz 
Conjunto de relatos, de entre 90 y 150 páginas.
Hasta el 28 de diciembre de 2012
 12.000 euros.
 www.premioscortesdecadiz.es
 @PremiosCortes. 


El Excmo. Ayuntamiento de Cádiz, con la colaboración de Algaida Editores, convoca la décima edición del Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz. Esta iniciativa se enmarca dentro de los actos que Cádiz ha organizado para la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812. El objetivo principal es estimular la creación en el ámbito de la literatura
                                                                            www.escritores.org
Participación
El concurso está abierto a escritores de todas las nacionalidades, sin límite de edad, siempre que presenten una colección de relatos en lengua castellana.
Los textos deberán ser originales e inéditos, así como libres en su temática, estilo y tratamiento y no podrán haber sido presentados en otros concursos ni hallarse pendientes de fallo en algún otro premio.
Los originales tendrán una extensión de entre 90 y 150 páginas, en formato DIN A-4 a doble espacio por una sola cara.
La presentación al Premio objeto de esta convocatoria supone la aceptación de estas bases y el incumplimiento de las mismas significa la exclusión del concurso.

Plazos
Los trabajos podrán presentarse hasta las 12.00 horas del 28 de diciembre de 2012. La presentación se podrá hacer en dos modalidades: vía online o entrega física.

Presentación 
Para la entrega física, tendrán que presentarse (personalmente o mediante envío por correo) tres copias del trabajo a concurso que serán enviadas a la Casa de Iberoamérica, calle Concepción Arenal, s/n. Cádiz-11006. Los originales deberán estar acompañados de una sobre (plica) en el que se hará constar el nombre del certamen y el seudónimo del autor. En el interior figurarán el nombre, datos personales y curriculum del autor.
La presentación online se realizará entrando en la pestaña ‘Participa’, donde se rellenarán los campos con los datos personales para la plica digital y se subirá el curriculum y el trabajo a concurso, ambos en formato PDF.
La organización del premio se compromete a mantener la confidencialidad de todos los datos y a no desvelar la identidad del autor hasta que el jurado emita su fallo.

Dotación
El premio está dotado con DOCE MIL (12.000) euros, cantidad sobre la que se aplicarán las retenciones fiscales que prevea la legislación vigente. El jurado podrá conceder menciones y diplomas no sujetas a cantidad alguna.

Jurado
El jurado estará compuesto por la alcaldesa del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz (o persona en quien delegue), que actuará como presidenta; un representante del Excmo. Ayuntamiento, que ejercerá las funciones de secretario, ambos con voz y sin voto. Los vocales serán dos representantes de la Fundación Municipal de Cultura; un representante de Algaida Editores y hasta tres personalidades literarias cuyos nombres se darán a conocer oportunamente.

Fallo
Los concursantes se considerarán sometidos al fallo del jurado, que será inapelable y podrá declararse desierto si estima oportuno, quedando facultado también para resolver cualquier otra incidencia que pudiera producirse y que no contraviniese estas bases. Sus votos serán secretos, no pudiendo ser impugnado ni sometido a ninguna clase de recurso por persona física o jurídica alguna.
El fallo del jurado se dará a conocer antes del 19 de marzo de 2013. La entrega del Premio se realizará en un acto público cuya fecha determinará el Excmo. Ayuntamiento de Cádiz.

Uso de la obra
La obra galardonada será publicada en la Colección Calembé, en virtud del acuerdo suscrito entre la Fundación Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz y Algaida Escritores. Se editarán un mínimo de 2.000 ejemplares, entendiéndose el importe del premio en concepto de anticipo de derechos de autor, el cual se obligará a suscribir. El autor está obligado a suscribir el correspondiente contrato según la legislación vigente.
El Ayuntamiento de Cádiz se reserva el derecho de realizar posteriores ediciones del conjunto de relatos. Para ello, el autor galardonado cederá los derechos de la obra.
Asimismo, el jurado se reserva la facultad de recomendar para su publicación aquellos originales que queden finalistas y que no habiendo sido premiados se consideren de interés.

Retirada de las obras
Los justificantes de Correos se utilizarán para retirar los originales no premiados en un plazo máximo de 15 días naturales. Los gastos de la devolución serán asumidos por el participante. Transcurrido el plazo, el concursante no tendrá derecho a reclamarlo y se procederá a la destrucción de los originales. No se mantendrán correspondencia sobre la devolución de las obras.

martes, 18 de diciembre de 2012

Premio Internacional de Narrativa Breve RIBERA DEL DUERO





BASES

III Premio Internacional de Narrativa Breve
RIBERA DEL DUERO
1.ª.- Podrán concurrir al III Premio Internacional de Narrativa Breve RIBERA DEL DUERO todos los escritores mayores de dieciocho años, cualquiera que sea su nacionalidad o país de residencia, que presenten obras escritas en lengua castellana.

2.ª.- Las obras deberán ser estrictamente inéditas (los cuentos que formen parte de la obra no deberán haber sido incluidos antes ni en libro, ni en publicaciones periódicas, ni en Internet) y originales, no deben haber sido  premiadas anteriormente ni hallarse pendientes de fallo en otros concursos o premios, sin que tampoco pueda presentarse la obra correspondiente a un autor fallecido con anterioridad a la publicación de las Bases. No se establece un número mínimo o máximo de cuentos que compongan la obra, pero no se aceptarán ni novelas cortas individuales, ni libros integrados en su mayor parte por microrrelatos, siendo el Jurado quien decida qué textos se encuadran en estas categorías.

3.ª.- Los libros de cuentos tendrán una extensión entre 100 y 150 páginas en formato DIN A-4, mecanografiadas a doble espacio y por una sola cara, debiendo presentarse o enviarse por correo certificado los originales por duplicado, perfectamente legibles y encuadernados al Departamento de Comunicación y Promoción del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, 
C/ Hospital n.º 6, 09300 Roa (Burgos), España,  indicando «Para el III Premio Internacional de Narrativa Breve», siendo el horario de entrega, de presentarse las obras directamente, de 9:00 a 14:00 horas, de lunes a viernes.

Asimismo, se admitirá la entrega de originales por correo electrónico. Estos se remitirán como archivo adjunto en un solo documento Word en el que se incluirán también los datos especificados en la Cláusula 5.ª de estas bases. En el asunto del mensaje electrónico deberá figurar «Para el II Premio Internacional de Narrativa Breve». La dirección de recepción será premioribera@paginasdeespuma.com.

A cada una de las obras que se presente o se envíe por correo certificado a la dirección anterior se le asignará un número de registro por riguroso orden de recepción, siempre que se presente o reciba dentro del plazo de admisión. Cuando las obras se presenten directamente, se emitirá y entregará un recibo de recepción en el que constará el correspondiente número de registro.
Cuando el envío haya sido realizado por correo electrónico se remitirá un correo de confirmación de haberlo recibido. En cualquiera de los tres casos, la notificación no supone que el original presentado cumpla con las bases, sino tan sólo su recepción. Las obras no se devolverán en ningún caso ni se dará información sobre ellas y serán destruidas transcurridos diez días desde el
fallo del Premio.

4.ª.- El plazo de admisión de originales se cierra el día 31 de diciembre de 2012, siendo improrrogable, si bien, respecto de los originales que sean remitidos por correo certifcado, se aceptará como fecha válida la consignada en el matasellos del sobre si se halla dentro del plazo de admisión, siempre que se reciban en un plazo que no altere el normal desarrollo del Premio. Respecto a los originales que sean remitidos por correo electrónico, se aceptarán como válidos los recibidos hasta las 23:59 horas de la fecha de cierre del plazo de admisión.
5.ª.- Las obras habrán de ir tituladas y firmadas en su primera página, y a continuación deberán aparecer los
siguientes datos:

- Identificación: nombre y apellidos del autor, número de NIF o número de pasaporte en caso de que su
nacionalidad no sea española, dirección de residencia, número de teléfono y correo electrónico.
- Manifestación expresa que garantice la autoría y originalidad de la obra presentada y que esta no es una copia ni modificación de ninguna otra ajena ni corresponde a un autor fallecido.
- Manifestación expresa de la titularidad del autor sobre todos los derechos de la obra y de hallarse la misma libre de cargas o limitaciones a los derechos de explotación.
- Manifestación expresa de la aceptación por el autor de la totalidad de las Bases del III Premio Internacional de Narrativa Breve RIBERA DEL DUERO.
- Fecha y firma original (escaneada e incluida dentro del archivo de texto en caso de enviarse por correo electrónico).
- En caso de enviar la obra por correo electrónico, la anterior documentación deberá preceder, en el mismo
archivo, a la colección de cuentos. En ningún caso se aceptarán archivos de cuentos sueltos.

6.ª.- Los originales que se presenten al Premio, dentro del plazo señalado en la Base 4.ª y que reúnan todos los requisitos exigidos en estas Bases, no podrán ser retirados antes de hacerse público el fallo del Jurado.
7.ª.- Se establece un premio en metálico, dotado con CINCUENTA MIL EUROS (50.000 euros), para el ganador, al que se aplicarán las retenciones fiscales previstas por la Legislación vigente. Al ganador también se le entregará una escultura original de un conocido escultor de renombre internacional.

El Premio no podrá ser declarado desierto.
El Premio, además de la dotación económica y entrega dela escultura, conlleva la edición, publicación y difusión de la obra ganadora por Editorial Páginas de Espuma.

8.ª.- El Jurado estará formado por el Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, por un representante de Editorial Páginas de Espuma, por el ganador de la edición anterior y por tres relevantes personalidades del mundo literario; todos ellos con voz y voto. También formará parte del Jurado un representante del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero que ejercerá las funciones de Secretario pero sin voto.
El Jurado queda facultado para resolver cualquier incidencia que pudiera producirse en relación con el Premio ajustándose en todo caso a las Bases del mismo.
El Jurado se reserva, así mismo, la facultad de recomendar, para su publicación, aquellas obras presentadas
que, habiendo quedado finalistas y no premiadas, se consideren de interés.
El fallo del Jurado, que será inapelable, se prevé hacerlo público en el mes de marzo de 2013.

9.ª.- La obra galardonada será publicada en la Colección
Voces/Literatura de Páginas de Espuma, editándose tres mil ejemplares, como mínimo.
La cuantía del premio se considera también como anticipo de los derechos de autor de la obra ganadora, implicando la concesión del premio que su autor, sin perjuicio de reconocérsele la propiedad intelectual de su obra, cede en exclusiva al Consejo Regulador todos los derechos de explotación y de edición de esa obra, comprometiéndose y obligándose el ganador a suscribir el contrato de cesión
en exclusiva, para todo el mundo y en lengua castellana, de derechos de edición que el Consejo Regulador le presente al efecto. No obstante, el Consejo Regulador queda acultado y autorizado por el autor de la obra galardonada para ceder a su vez los derechos de explotación y edición de esa obra a la Editorial, debiendo figurar esta circunstancia en el contrato de cesión que suscriban el autor de la obra galardonada y el Consejo Regulador.

10.ª.- La organización del Premio se reserva el derecho de hacer público el nombre e imagen de los finalistas con fines informativos y promocionales del Premio.

11.ª.- Es responsabilidad exclusiva del autor, pero no requisito, la inscripción de la obra presentada a este Premio en el Registro de la Propiedad Intelectual, así como los efectos de su no inscripción frente a terceros.
Cada autor se obliga, asimismo, a suscribir cuantos documentos sean necesarios para que los derechos cedidos al Consejo Regulador sobre su obra queden inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual y en
cualesquiera otros Registros Públicos, tanto nacionales, como extranjeros ó internacionales.

12.ª.- Ni Editorial Páginas de Espuma ni el Consejo Regulador mantendrán correspondencia con los autores que se presenten al Premio, ni les facilitarán información sobre la clasifi cación y valoración de las obras.

13.ª.- La presentación de la obra galardonada tendrá lugar en un acto público durante el desarrollo de la
Feria del Libro de Madrid de 2013, salvo circunstancias imprevistas que obligaran a modificar estas fechas.

14.ª.- Los datos recabados, conforme a lo previsto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, en el presente concurso serán incluidos en un fi chero denominado Comunicación y control de acceso, inscrito en el Registro General de Protección de Datos y cuya titularidad pertenece al Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Ribera del Duero (en adelante “Responsable del Fichero”).
La finalidad de esta captación de datos de carácter personal es: recoger, tratar, utilizar y gestionar los datos de las acciones de comunicación, control de acceso al Consejo Regulador, coincidente con la finalidad del fichero declarado ante la Agencia de Protección de Datos.

En consecuencia, los autores participantes en el presente concurso dan, como titulares de los datos, su consentimiento y autorización al Responsable del Fichero para la inclusión de los mismos en el fichero ut supra detallado. En el caso de que los autores, como interesados o afectados, no den su consentimiento para dicha automatización, implicaría la exclusión del concurso. Asimismo, los titulares de los datos autorizan
expresamente a ceder los mismos a la Editorial Páginas de Espuma, con la fi nalidad de que esta compañía les pueda contactar para el desarrollo correcto y necesario del concurso literario.
Los titulares de los datos declaran estar informados de las condiciones y cesiones detalladas en la presente
cláusula y, en cualquier caso, podrá ejercitar gratuitamente los derechos de acceso, rectifi cación, cancelación, cancelación de la cesión y oposición (siempre de acuerdo con los supuestos contemplados por la legislación vigente) dirigiéndose al Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Ribera del Duero, con dirección C/ Hospital Nº 6, 09300 Roa (Burgos), indicando en la comunicación LOPD.

15.ª.- La presentación de la obra al Premio objeto de esta convocatoria implica necesariamente la aceptación íntegra e incondicional de estas Bases por parte de su autor, suponiendo el incumplimiento de las mismas la exclusión del concurso.

16.ª.- Para cualquier duda, discrepancia, reclamación o cuestión que pueda suscitarse sobre la interpretación y ejecución de las presentes Bases, las partes renuncian al fuero propio que pudiera corresponderles y se someten expresamente a la jurisdicción de los Juzgados y Tribunales de Aranda de Duero y Burgos.
Roa (Burgos), a 18 de mayo de 2012

domingo, 9 de diciembre de 2012

Ópticas borgianas.


Experimento del Mundo Pequeño
El experimento del mundo pequeño comprende varios experimentos llevados a cabo por el psicólogo social Stanley Milgram, en su investigación sobre las redes sociales en los Estados Unidos. Lo innovador de esta investigación, fue la revelación de que la sociedad humana es una red social que presenta la estructura del mundo pequeño, caracterizada por interconexiones mucho más cortas de lo esperadas. Los experimentos son frecuentemente asociados con la teoría de los seis grados de separación, a pesar de que Milgram nunca utilizó personalmente este término.




Seis grados de separación.
Seis grados de separación es una teoría que intenta probar el dicho de "el mundo es un pañuelo", dicho de otro modo, que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces). La teoría fue inicialmente propuesta en 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains. El concepto está basado en la idea que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.


Estos enlaces me los proporcionó el nocturno Juan.A. Nepomuceno


Mi perro ya tiene Whatsapp


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  
 Mi perro ya tiene Whatsapp. Recordad que el número de teléfono lo podéis encontrar al final de la página en una de las entradas anteriores. Ya sabéis. Por lo demás bien, le compré unas alforjas en un establecimiento canino y normalmente le introduzco dentro el teléfono móvil. Por las mañanas le doy la orden "busca parque"  sale de casa, hace pipí en el árbol junto a mi portal y corre como un kilometro hasta el parque de Mª Luisa. allí se pasa toda la mañana en el parque de perros. El cuidador del parque es amigo mío de la infancia. A veces, los viernes por la tarde nos tomamos unas cervecillas. el caso es que cuando quiero saber cómo está le mando un Whatsapp. El cuidador coge el teléfono y me escribe diciéndome a que hora  ha llegado, a veces se entretiene por el camino, me informa de  cómo ha hecho la caquita, mi perro está con un tratamiento para el estómago y necesito saber como expulsa los excrementos, y de paso me dice si ha jugado con algún perro y cómo se ha comportado. Si se ha peleado etcétera. Cuando llega la hora en la que me interesa que el perro venga a casa, trabajo fuera de casa y no puedo dejar sola a mi mascota, le mando un Whatsapp y el cuidador le da la orden "busca casa". cuando llega aparece cansadísimo le pongo agua fresca y se echa a dormir en su cama. Es un crack.

                                                                                                                                                                                                                                                            

jueves, 21 de junio de 2012

Cuento Sin título.

Necesito tiempo-dijo.
Y se murió.

El noble vagabundo



La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. La nuez como el puño de un bebé, y unas ganas de babearnos en la cara que provocan el rechazo. Su harapiento disfraz de caballero adinerado ha engañado a los presentes y a los corrillos lejanos que lo observan sentados. Sin saber que el susodicho es el que pide en la esquina, ha engañado a los esbirros de los ricos y a las pijas, pase usted don Pelayo, le dicen en portería ¿Cómo le fue el día? ¿Y su señora? Pero pase. No tenga cuidado. En seguida le acomodamos y acercamos a usted un pastel napolitano y una tacita de té.

jueves, 19 de abril de 2012

El colombre

El colombre de Dino Buzzati


Cuando Stefano Roi cumplió los doce años, pidió como regalo a su padre, capitán de barco y patrón de un bonito velero, que lo llevase consigo a bordo.

-Cuando sea mayor -dijo-, quiero navegar por los mares como tú. Y mandaré barcos todavía más bonitos y grandes que el tuyo.
-Dios te bendiga, hijo mío -respondió su padre. Y como justamente aquel día su carguero debía partir, se llevó al chico consigo.

Era un espléndido día de sol; el mar estaba tranquilo. Stefano, que nunca había subido al barco, paseaba feliz por cubierta admirando las complicadas maniobras del aparejo. Y preguntaba esto y lo otro a los marineros, que, sonriendo, se lo explicaban todo.

Cuando fue a parar a la toldilla, el chico, picado por la curiosidad, se detuvo a observar una cosa que salía intermitentemente a la superficie a una distancia de unos doscientos o trescientos metros, allí donde estaba la estela de la nave.

Aunque el carguero volara ya, empujado por un magnífico viento de popa, aquella cosa mantenía siempre la misma distancia. Y, aunque él no comprendía su naturaleza, tenía algo indefinible que lo atraía intensamente.
Al dejar de ver a Stefano por allí, su padre, después de haberlo llamado a grandes voces en vano, abandonó el puente y fue a buscarlo.

-Stefano, ¿qué haces ahí plantado? -le preguntó al verlo finalmente en la popa, de pie, absorto en las olas.

-Ven a ver, papá.
El padre acudió y miró también en la dirección que le indicaba el muchacho, pero no alcanzó a ver nada.
-Es una cosa oscura que asoma cada tanto de la estela -dijo-, y que nos sigue.

-A pesar de mis cuarenta años -dijo su padre-, creo tener todavía buena vista. Pero no veo nada en absoluto.
Como su hijo insistiera, fue en busca del catalejo y exploró la superficie del mar allí donde estaba la estela. Stefano lo vio ponerse pálido.
-¿Qué es? ¿Por qué pones esa cara?
-Ojalá no te hubiera escuchado -exclamó el capitán-. Ahora temo por ti. Eso que has visto asomar de las aguas y que nos sigue no es una cosa. Es un colombre. Es el pez que los marineros temen más que ningún otro en todos los mares del mundo. Es un escualo terrible y misterioso, más astuto que el hombre. Por motivos que quizá nunca nadie sabrá, escoge a su víctima y, una vez que lo ha hecho, la sigue años y años, la vida entera, hasta que consigue devorarla. Y lo más curioso es esto: que nadie puede verlo si no es la propia víctima y las personas de su misma sangre.
-¿Y no es una leyenda?

-No. Yo nunca lo había visto. Pero como lo he oído describir tantas veces, en seguida lo he reconocido. Ese hocico de bisonte, esa boca que se abre y se cierra sin cesar, esos dientes espantosos... Stefano, no hay duda, desgraciadamente el colombre te ha elegido y mientras andes por el mar no te dará tregua. Escucha: vamos a volver ahora mismo a tierra, tú desembarcarás y nunca más te separarás de la orilla por ningún motivo. Tienes que prometérmelo. El trabajo del mar no es para ti, hijo mío. Tienes que resignarte. Por otra parte, en tierra también podrás hacer fortuna.

Dicho esto, hizo invertir el rumbo inmediatamente, volvió a puerto y, con el pretexto de una inesperada indisposición, desembarcó a su hijo. Luego volvió a partir sin él.
Profundamente agitado, el muchacho permaneció en la orilla hasta que la última punta de la arboladura se sumergió detrás del horizonte. Más allá del muelle que cerraba el puerto, el mar quedó completamente desierto. Pero, aguzando la vista, Stefano alcanzó a distinguir un puntito negro que aparecía intermitentemente sobre las aguas: era «su» colombre, que iba lentamente de aquí para allá, empeñado en esperarlo.
Desde entonces se emplearon todos los recursos posibles para alejar al muchacho del deseo del mar. Su padre lo mandó a estudiar a una ciudad del interior distante centenares de kilómetros. Y durante algún tiempo, distraído por su nuevo ambiente, Stefano dejó de pensar en el monstruo marino. Sin embargo, cuando en las vacaciones de verano volvió a casa, lo primero que hizo en cuanto dispuso de un minuto libre fue apresurarse a ir a la punta del muelle para hacer una especie de comprobación aunque en el fondo lo considerase superfluo. Aun admitiendo que toda la historia que le contara su padre fuera verdadera, después de tanto tiempo el colombre sin duda habría renunciado a su asedio.
Pero Stefano se quedó allí parado, con el corazón desbocado. A unos doscientos o trescientos metros del muelle, en mar abierto, el siniestro pez iba arriba y abajo con lentitud, sacando de cuando en cuando el hocico del agua y volviéndolo hacia tierra, como si mirase ansiosamente si Stefano Roi aparecía por fin.
De esta suerte, la idea de aquella criatura enemiga que lo esperaba noche y día se convirtió para Stefano en una secreta obsesión. E incluso en la lejana ciudad le ocurría despertarse en plena noche víctima de la inquietud. Estaba a salvo, sí, centenares de kilómetros lo separaban del colombre. Y, sin embargo, sabía que más allá de las montañas, más allá de los bosques, más allá de las llanuras, el escualo lo aguardaba. Y que, aunque se trasladara al continente más remoto, el colombre se apostaría en el espejo del mar más cercano con la inexorable obstinación de los instrumentos del destino.
Stefano, que era un muchacho serio y diligente, continuó sus estudios con provecho y apenas fue un hombre encontró un empleo digno y bien remunerado en un almacén de la ciudad. Mientras tanto, su padre murió víctima de una enfermedad. Su viuda vendió su magnífico velero y el hijo se halló en posesión de una discreta fortuna. El trabajo, las amistades, las distracciones, los primeros amores: ahora Stefano se había hecho ya su vida, pero, a pesar de todo, el pensamiento del colombre lo perseguía como un espejismo a la vez funesto y fascinante; y, con el paso de los días, en vez de desvanecerse, parecía hacerse más insistente.
Grandes son las satisfacciones de la vida laboriosa, holgada y tranquila, pero aún mayor es la atracción del abismo. Apenas había cumplido Stefano veintidós años cuando, tras despedirse de sus amigos y abandonar su empleo, volvió a su ciudad natal y comunicó a su madre su firme intención de seguir el oficio paterno. La mujer, a quien Stefano jamás había hecho mención del misterioso escualo, acogió con júbilo su decisión. En el fondo de su corazón, que su hijo hubiera abandonado el mar por la ciudad siempre le había parecido una puñalada a las tradiciones de la familia.

Y Stefano comenzó a navegar, dando prueba de dotes marineras, de resistencia a las fatigas, de ánimo intrépido. Navegaba, navegaba y en la estela de su carguero, de día y de noche, con bonanza y con tempestad, se afanaba el colombre. Él sabía que aquella era su maldición y su condena, pero quizá por eso mismo no tenía fuerzas para apartarse de ella. Y a bordo nadie veía el monstruo excepto él.


-¿No ven nada por allí? -preguntaba de cuando en cuando a sus compañeros señalando la estela.
-No, no vemos nada. ¿Por qué?
-No sé. Me parecía...
-¿No habrás visto por casualidad un colombre? -decían ellos entre risas al tiempo que tocaban madera.

-¿De qué se ríen? ¿Por qué tocaban madera?
-Porque el colombre es un bicho que no perdona. Y si se pusiera a seguir a esta nave, eso querría decir que uno de nosotros estaba perdido.
Pero Stefano no cedía. La constante amenaza que iba en pos de él parecía más bien multiplicar su voluntad, su pasión por el mar, su arrojo en los momentos de fatiga y peligro.
Una vez se sintió dueño del oficio, con el pequeño caudal que le había dejado su padre adquirió junto con un socio un pequeño vapor de carga, luego se hizo su único propietario y, gracias a una serie de travesías afortunadas, pudo a continuación comprar un verdadero buque mercante y apuntar a metas cada vez más ambiciosas. Pero los éxitos, los millones, no conseguían apartar de su ánimo aquel continuo tormento; y nunca, por otra parte, se le pasó por la cabeza vender y retirarse a tierra para emprender negocios distintos.
Navegar, navegar, ése era su único afán. Apenas ponía pie en cualquier puerto después de largas travesías, en seguida lo espoleaba la impaciencia por partir. Sabía que allá lo esperaba el colombre y que el colombre era sinónimo de perdición. Era inútil. Un impulso indomable lo arrastraba de un océano a otro sin descanso.

Hasta que de pronto un día Stefano reparó en que se había hecho viejo, viejísimo; y ninguno de los que lo rodeaban sabía explicarse por qué, siendo rico como era, no dejaba por fin la azarosa vida del mar. Viejo, y amargamente infeliz, porque toda su existencia se había gastado en aquella especie de loca fuga a través de los mares para escapar de su enemigo. Pero para él siempre había sido más fuerte que la dicha de una vida holgada y tranquila la tentación del abismo.

Y una tarde, mientras su magnífica nave se hallaba fondeada frente al puerto donde había nacido, se sintió próximo a morir. Entonces llamó a su segundo oficial, en quien tenía mucha confianza, y le instó a que no se opusiera a lo que pensaba hacer. El otro se lo prometió por su honor.

Una vez seguro de esto, Stefano reveló al segundo oficial, que lo escuchaba turbado, la historia del colombre que durante casi cincuenta años lo había seguido sin cesar inútilmente.
-Me ha seguido de un confín a otro del mundo -dijo- con una fidelidad que ni el amigo más noble habría podido mostrar. Ahora me voy a morir. También él, ahora, estará terriblemente viejo y cansado. No puedo traicionarlo.
Dicho esto, se despidió, hizo arriar un bote y, después de hacer que le dieran un arpón, partió.
-Ahora voy a su encuentro -anunció-. Es justo que no lo defraude. Pero lucharé con las fuerzas que me quedan.
Con débiles golpes de remo se alejó del barco. Oficiales y marineros lo vieron desaparecer a lo lejos, sobre el plácido mar, envuelto en las sombras de la noche. En el cielo, como una hoz, lucía la luna.
No tuvo que esforzarse mucho. Súbitamente, el horrible hocico del colombre emergió al lado de la barca.

-Aquí me tienes por fin -dijo Stefano-. ¡Ahora es cosa nuestra!

Y, reuniendo sus últimas energías, levantó el arpón para lanzarlo.

-Ah -se quejó con voz suplicante el colombre-, qué largo camino hasta encontrarte. También yo estoy destrozado por la fatiga. Cuánto me has hecho nadar. Y tú huías, huías. Y nunca has comprendido nada.

-¿Por qué? -dijo Stefano picado en su orgullo.
-Porque no te he seguido por todo el mundo para devorarte, como tú pensabas. El único encargo que me dio el rey del mar fue entregarte esto.


Y el escualo sacó la lengua, tendiendo al viejo capitán una esfera fosforescente.
Stefano la cogió entre los dedos y miró. Era una perla de tamaño desmesurado. Reconoció en ella la famosa Perla del Mar que procura a quien la posee fortuna, poder, amor y paz de espíritu. Pero ahora era ya demasiado tarde.

-Ay de mí -dijo meneando tristemente la cabeza-. Qué horrible malentendido. Lo único que he conseguido es desperdiciar mi existencia; y he arruinado la tuya.

-Adiós, hombre infeliz -respondió el colombre. Y se sumergió en las aguas negras para siempre.
Dos meses más tarde, empujado por la resaca, un bote arribó a una áspera escollera. Fue avistado por algunos pescadores que, movidos por la curiosidad, se acercaron. En el bote, todavía sentado, había un blanco esqueleto; y, entre sus dedos descarnados, sujetaba un pequeño guijarro redondo.


El colombre es un pez de grandes dimensiones, espantoso a la vista, sumamente raro. Dependiendo de los mares y de los pueblos que habitan las orillas, recibe también el nombre de kolomber, kahloubrha, kalonga, kalu-balu, chalung-gra. Curiosamente, los naturalistas desconocen su existencia. Hay quien sostiene que no existe.



FIN





lunes, 26 de marzo de 2012

Ahí viene papá.

Ahí viene papá.


Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Llevaba encima tabaco negro y una cogorza completa. Antes de ir al cementerio se entretuvo en la taberna para dar unos tientos a la botella de anís. Con la camisa por fuera y la tos rompiente, se clavó un cigarrillo en el pecho bajo el dintel de la puerta, copita en mano y mirando al cementerio.

–Ya mismo nos vemos en el otro barrio. –murmuraba.

Llegó haciendo eses. ¡Qué vergüenza! Ni siquiera se mantenía en pie. Todos pensaban que iba cabizbajo por pena pero llevaba toda la mañana rebotando de taberna en taberna como la bola de un petaco.

jueves, 2 de febrero de 2012

Pelotón de Vanguardia.



“No intentes desertar, aquí no te servirá nada”. Y lanzó una bofetada que sonó como un bañista tirándose al agua. El soldado soltó un lagrimón de valentía que ni uno solo de sus compañeros se atrevió mirar. El Sargento, por su parte, seguía arengando a los muchachos.”¿Oís esa lluvia de proyectiles? Son el diluvio del fin del mundo”. Entonces un estruendo derribó la barricada. Los soldados volaron. El humo se disipó y un socavón quedó en su lugar. En su interior el Sargento desmembrado se arrastraba haciendo lo imposible por salir. Escupió tierra “Levantaos carajo –gritaba- ¡Seguro que ya estáis lloriqueando otra vez!”