martes 10 de enero de 2012

Insurrección



Mi alma se levantó esta mañana antes que yo. Se frotó los ojos. Tomó café y tras una ducha, se colocó ropa de mi armario y se dedicó a husmear en mi ordenador. Rastreé las páginas por las que había navegado; la verdad es que anduvo aburrida por la red sin destino aparente, hasta que se detuvo en el blog de un manifestante oprimido que escribía artículos sobre libertad e independencia. Me levanté de la cama de súbito y casi la atrapo corriendo por el salón. Se escabulló en una corriente de aire. 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Ate usted en corto a su alma que las almas cuando menos se lo espera uno se van por ahí en el peor momento. ¿Sabe usted que una vez estaba en clase y mi alma se bajó al bar de al lado del edificio a tomar el sol? Los alumnos no se dieron cuenta, en la realidad creo que muchos nunca se dan cuenta de nada. Lo sé porque dejó fiado y me lo comentó el camarero al día siguiente, que me comentó que no le importaba atender a mi alma pero que, si la dejaba ir, le diera dinero en efectivo.

Un saludo, que me he pasado por la casa simplemente por saludar y dele recuerdos a su alma

Juan A.