jueves, 2 de febrero de 2012

Pelotón de Vanguardia.



“No intentes desertar, aquí no te servirá nada”. Y lanzó una bofetada que sonó como un bañista tirándose al agua. El soldado soltó un lagrimón de valentía que ni uno solo de sus compañeros se atrevió mirar. El Sargento, por su parte, seguía arengando a los muchachos.”¿Oís esa lluvia de proyectiles? Son el diluvio del fin del mundo”. Entonces un estruendo derribó la barricada. Los soldados volaron. El humo se disipó y un socavón quedó en su lugar. En su interior el Sargento desmembrado se arrastraba haciendo lo imposible por salir. Escupió tierra “Levantaos carajo –gritaba- ¡Seguro que ya estáis lloriqueando otra vez!”

1 comentario:

Anónimo dijo...

Magnífica píldora de relato, de efecto inmediato y con todos efectos secundarios que uno pueda imaginar: qué coño pretendía el sargento, los soldados eran hombres libres o simplemente unos cobardes, cómo acaba todo cuando se acaba de disipar el humo, etc. En resumen: angustia inmediata y digestión lenta ...me voy por un poco de bicarbonato, un abrazo.

Juan A.