lunes, 26 de marzo de 2012

Ahí viene papá.

Ahí viene papá.


Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Llevaba encima tabaco negro y una cogorza completa. Antes de ir al cementerio se entretuvo en la taberna para dar unos tientos a la botella de anís. Con la camisa por fuera y la tos rompiente, se clavó un cigarrillo en el pecho bajo el dintel de la puerta, copita en mano y mirando al cementerio.

–Ya mismo nos vemos en el otro barrio. –murmuraba.

Llegó haciendo eses. ¡Qué vergüenza! Ni siquiera se mantenía en pie. Todos pensaban que iba cabizbajo por pena pero llevaba toda la mañana rebotando de taberna en taberna como la bola de un petaco.

1 comentario:

La_Esperada dijo...

Uhmm...
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Besos!